You are currently browsing the category archive for the 'Libertad de expresión' category.
En tiempos de Gaza se nos olvida la situación de de la república rusa de Chechenia. El amigo Putin también se ha encargado de silenciar al máximo cualquier hecho acaecido en estas tierras. Toque de queda, asesinatos y sobre todo, pocos periodistas extranjeros y bien controlados. Chechenia no está ya de moda porque no hay descerebrados terroristas tomando teatros o colegios. Parece que los medios de comunicación dan la razón a los locos de Hamas o de los grupos chechenos. Parece que están esperando la bomba y la sangre para untar ellos sus plumas con ella.
En 2002 la joven chechena Elsa Kungáyeva fue apresada, vejada, violada y asesinada por el coronel del Ejército ruso Yuri Budánov. Fue ingresado en prisión por el delito de homicidio pero la semana pasada quedó en libertad para un tratamiento mental y por no encontrar pruebas de la violación. Además el juez esgrimió el atenuante del arrepentimiento.
El caso ya merecería haber cobrado una mayor relevancia pero este lunes alcanzó el clímax con la puntilla al más puro estilo ruso. El abogado defensor de Elsa, Serguéi Markélov, militante pro derechos humanos en Chechenia, ha sido tiroteado junto con su acompañante en plena calle. El ha fallecido en el acto y su mujer se encuentra grave en un hospital.
Muere una vez más la palabra, muere el débil, muere el que lucha desde abajo contra la injusticia. Si Putin es capaz de consentir estos hechos que llegan a la opinión pública internacional, ¿qué no harán sus hijos de Putin en Chechenia tras el velo oscuro del asedio y el silencio militar?
El honor es un bien intangible y relativo. Hay honores grandes y honores pequeños como también hay personas de gran espíritu y otras de alma pequeña. La diferencia con el honor es que está regulado por ley. Cuando mi novia me dice que tengo un pene pequeño mi honor se ve malherido pero no se me ocurre ir a denunciarla, aunque podría. Es relativo porque hay gente que daría hasta su vida por defender su honor y hay otros a los que el honor les queda en un rincón escondido.
Estamos oyendo últimamente muchas denuncias por vulnerar el honor de personas o de instituciones. ¿Qué es el honor? El caballero medieval basaba su vida en el honor así como el cowboys, pero quizás los terroristas también lo hagan hoy.

David picha pequeña
Los delitos contra el honor se dividen en dos tipos: la calumnia y la injuria:
Incurre en un delito de calumnia la persona que acusa a otra de haber cometido un delito sabiendo que tal acusación es falsa. La calumnia la dejaré de lado por ser evidente la afectación sobre muchos más ámbitos y por ser necesaria su regulación.
La injuria es aquella expresión que lesiona la dignidad de una persona perjudicando su reputación o atentando contra su propia estima. Aquí te he pillado Manuel. ¿Quién conoce cómo está mi estima? Para saber si me la han subido o bajado tendrán que saber como estaba anteriormente. Quizás el insulto ajeno me pueda animar un poco o si mi novia me dice que la tengo pequeña me sienta alagado porque los antiguos sabios griegos la tenían diminuta.
En general a nadie le gusta que le insulten pero ahí está el sado para mostrar la excepción. ¿Quién decide lo dañado que ha quedado mi honor? Respuesta: un juez. Siempre es peligroso dejar la subjetividad en manos de una tercera persona, por no hablar ya de dejársela a un grupo (jurado).
En los últimos tiempos la corona consiguió retirar una portada de la revista El Jueves por injurias a la Corona. Las críticas no se hicieron esperar y no hace falta que de mi opinión porque está (casi) todo dicho. La súper honorífica duquesa de Alba intentó lo propio sin éxito.
El problema llega cuando las acusaciones de injuria van dirigidas contra individuos como Jiménez Losantos. Desde Gallardón hasta ERC, se han han apuntado al carro de los Grandes de Honor. Estos últimos curiosamente encabezaron las críticas contra proceso de los quema-fotos del campechano y contra el secuestro de El Jueves. Espein fue siempre tierra de honores, pero siempre unos más grandes que otros.
Desde la izquierda y la blogosfera a penas escuché críticas contra las denuncias a Losantos. Una amplia mayoría sintió alivio y así lo dejó saber. Permítanme que les diga que los honores están empezando a oler cloaca. Yo tengo mi honor y es importante, pero yo mismo lo defenderé cuando haga falta. Losantos que diga lo que quiera porque el que lo escucha sabe lo que busca. Yo mientras querría sentirme también libre de llamarle hijo de puta cuando me apetezca.


Comentarios recientes