La eficiencia energética como motor de destrucción ambiental

¿Eficiencia?

Desde las teorías clásicas de desarrollo, tanto desde la izquierda como desde la derecha, se ha asumido que la eficiencia ecológica nos acerca hacia un punto sostenible de explotación energética y de los recursos naturales. Sin embargo, no es complicado observar que no es así aunque nadie parece quererlo asumir. Que la máquina siga en marcha y que nos pille confesados.

Los adalides de la Responsabilidad Social Coorporativa, profesores de universidad y responsables de comunicación de grandes empresas, nos muestran a menudo las bondades de la tecnología que nos encamina hacia el “fantástico” mundo del desarrollo sostenible. Bombillas de bajo consumo, vehículos que consumen menos combustible y toda una serie de productos que nos harán ahorrar dinero y contaminar menos.

La realidad:

El consumo de energía y de recursos naturales no hace más que aumentar.

Las razones:

Las razones son diversas y se han escrito miles de libros al respecto. Pero una de ellas es la eficiencia de los productos que consumimos.

¿Por qué?

Los análisis de explotación y consumo del planeta atienden a indicadores globales. Lo que una persona ahorra en combustible tras comprarse un coche eficiente o una bombilla de bajo consumo, suele gastarlo en consumir otro producto que consume energía y nuevos recursos naturales.

La paradoja de Jevons: aumentar la eficiencia disminuye el consumo instantáneo pero incrementa el uso del modelo lo que provoca un incremento del consumo global.

En 1865 William Stanley Jevons observó que tras introducir en el mercado una máquina de vapor a carbón más eficiente, el consumo global de carbón se elevó en Inglaterra. El carbón aumentó su eficiencia en relación con el coste, por lo que muchas industrias aumentaron el uso de la máquina de vapor, costeándola en parte con el dinero ahorrado en compra de carbón. Aunque individualmente la cantidad de carbón consumida en cada aplicación disminuyó, el consumo global aumentó.

Este fenómeno se da cada día con más frecuencia en la sociedad de consumo pues las propias empresas que venden la eficiencia energética como motor de cambio animan a los consumidores a gastar en otros productos con un impacto similar.

La sociedad de consumo como origen del problema ambiental 

Un ejemplo: Juanito ha decidido acogerse al plan renove y comprarse el coche más eficiente del mercado. Juanito ha calculado un ahorro anual de 3000 € en combustible ya que utiliza el coche todos los días para ir al trabajo. En pocos años lo habrá amortizado beneficiando al medio ambiente. Juanito ha calculado que gracias a esto su coche dejará de emitir 2 toneladas de CO2 al año. Juanito además se siente bien por invertir en tecnología ecológica y por haberse ahorrado al mismo tiempo unos durillos.

Con 1000 € del dinero ahorrado, Juanito decide por fin irse de viaje a Egipto con su novia. Otros 1000 euros los invierte en su negocio de electrodomésticos. Como es buen empresario aumenta sus ventas. Los 1000 euros restantes los deposita en el banco para “lo que pueda pasar”. Juanito siente que esto de la eficiencia energética es “un puntazo” pues ahorras dinero haciendo algo por el medio ambiente.

ERROR

Datos que no ha tenido en cuenta Juanito:

1. El avión a Egipto ha emitido a la atmósfera 60 veces el CO2 que Juanito ha ahorrado con su coche en un año y ha consumido más de 200 L de combustible por pasajero.

2. El aumento de ventas gracias a la inversión en su negocio, ha aumentado el consumo de combustible y de recursos en China para la producción de nuevos electrodomésticos, además del combustible del trayecto hasta España.

3. Los 1000 euros que Juanito ha metido en el banco han permitido que Antonio, que siempre anda con el agua al cuello, obtenga un crédito en el banco para comprarse un coche eficiente con la misma lógica que Juanito.

Además:

4. La construcción del vehículo nuevo de Juanito ha necesitado 65000 mega-julios de energía y 1,5 toneladas de petróleo para su construcción

Por tanto, comprar un coche eficiente ha generado en este caso más consumo de combustible y de recursos naturales que si Juanito hubiera decidido comprar un coche menos eficiente o no comprar ninguno.

¿Es por tanto una mala opción invertir en eficiencia?

Invertir en eficiencia es necesario para reducir impactos. Pero la inversión en eficiencia en la sociedad de consumo no sirve para reducir el consumo global de energía y recursos naturales. Las empresas se empeñan en vender su marca engañando al consumidor, haciéndole pensar que consumir productos eficientes contribuye en sí mismo en la reducción del impacto ambiental global.

¿Cómo podemos consumir para reducir impactos globales?

Para reducir impactos globales hay que desoir los consejos de las grandes empresas que fomentan el consumo y leer artículos desinteresados sobre consumo responsable. Escribiré algún post más concreto sobre este asunto.

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