¿Tan sólo una nueva sequía en Mauritania?

Otra vez. Mauritania se encuentra en riesgo de sufrir una crisis alimentaria en los próximos meses. Según los datos de Oxfam, más de un cuarto de la población (700.000 personas), corren riesgo de sufrir inseguridad alimentaria. En 2002, 2005, 2008 y 2010, diferentes crisis han golpeado a la población mauritana que se dedica a la economía de subsistencia. Los niños y las mujeres, como siempre, son los principales perjudicados.

Mujer cerca de Bogué, Brakna, Mauritania CC

¿Esta nueva crisis se debe sólo a otra sequía?

Más del 70% de los alimentos que se consumen en Mauritania son importados. Mauritania es un buen ejemplo de un país dependiente de factores externos que cada vez son menos estables. Según la FAO, los precios mundiales de los alimentos subieron en marzo por tercer mes consecutivo debido a la especulación y a la subida del precio del petróleo y de otros productos derivados (como  fertilizantes), entre otros factores. Además, con la mala cosecha de este año, en Mauritania los precios han aumentado con respecto al año pasado: el mijo, un 50 %; el maíz, un 60 %; y el sorgo un 100%.

Como recuerdan Save the Children y Oxfam en la declaración para acabar con el hambre, se puede acabar con este tipo de crisis en cualquier parte del mundo independientemente de las condiciones climáticas propias de cada zona. No es cierto que no haya alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de la población mundial a bajo precio.

Según la FAO, más de un 80% de la tierra cultivable de Mauritania no se cultiva. Los avances científicos en producción y las nuevas técnicas de cultivo, junto con la experiencia acumulada en la zona del río Senegal en las últimas décadas (algunas con buenos resultados), podrían triplicar los rendimientos de los suelos mauritanos.

Muchos problemas han estado vinculados a la apuesta por el monocultivo, especialmente el del arroz, que no puede competir con el arroz importado. Algunas iniciativas se centraron en la exportación de alimentos a países extranjeros. Estas iniciativas requieren grandes inversiones pero no están dirigidas directamente a paliar los problemas de subsistencia de la población mauritana. Además, los ingresos son inciertos y muy dependientes de los mercados internacionales. Otras iniciativas han pretendido cambiar de un plumazo las formas tradicionales de explotación agro-ganadera. No han tenido éxito.

Tanto el gobierno, como las organizaciones internacionales, llevan meses preparando una respuesta para la situación que se avecina. El gobierno mauritano instaló varios cientos de tiendas de proximidad con productos básicos subvencionados como arroz, aceite, azúcar, trigo o pasta. Estos productos son vendidos con descuentos de entre el 40% y el 60% en relación al precio del mercado. Esta medida solo ha beneficiado a una pequeña parte de la población y no es sostenible a largo plazo. Los precios siguen siendo demasiado altos para asegurar a la población el derecho a la alimentación. Estos cambios bruscos de los precios impiden cualquier tipo de planificación o inversión a largo plazo.

Mauritania es un pequeño país que no tiene más de tres millones y medio de habitantes y una superficie como dos veces la de España. En un país con tanto espacio y tan malas comunicaciones, las políticas de desarrollo rural han atendido demasiado a los mercados internacionales buscando soluciones a gran escala pero olvidándose de los pequeños agricultores y ganaderos.

¿Cómo podemos evitar esta situación recurrente?

Muchas situaciones recurrentes de crisis alimentaria, como en el caso de Mauritania, podrían evitarse con decisiones políticas tomadas en el país y en otras zonas del planeta.

Debemos exigir a nuestros gobernantes que terminen con la especulación en los mercados internacionales de alimentos para que se estabilicen los precios. Mientras esto no ocurra podemos trabajar promoviendo los mercados locales a pequeña escala y las actividades tradicionales dependientes de la demanda local. Debemos exigir a nuestros gobernantes que apoyen la gobernanza en las políticas agrícolas, que fomenten la diversificación, la biodiversidad y la producción local, el empoderamiento de las organizaciones de agricultores y ganaderos, el acceso al crédito rural, y que aseguren el Derecho a la alimentación a través del acceso a la tierra, al agua, y a los recursos de una forma sostenible.

Mientras no haya un consenso claro y unánime con respecto a estas cuestiones, se seguirá trabajando en cada crisis para mitigar impactos y salvar vidas, se seguirán mejorando los procedimientos de respuesta y de coordinación, pero estas crisis alimentarias se seguirán repitiendo.

Publicado en StCUK: http://blogs.savethechildren.org.uk/2012/04/mauritania-an-impending-crisis/

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